Metodología ProCC

La Metodología de los Procesos Correctores Comunitarios, es una concepción teórico metodológica fruto de muchos años de praxis, dentro del amplio campo que abarca la intervención comunitaria.

De autoría de Mirtha Cucco, es una concepción que tiene como objeto de estudio y trabajo los malestares de la vida cotidiana; se plantea objetivos de intervención que promueven una mirada crítica del modo de vida y favorecen el desarrollo del protagonismo personal-social y la acción participativa de la población en la resolución de contradicciones del diario vivir; opera con el método de Grupo Formativo y diseña estrategias y programas de intervención comunitaria a partir de la lectura de las demandas, la determinación de necesidades y los Indicadores Diagnósticos de Población.                            

La misma implica:                                                  

•  Partir de una concepción socio-psico-bio en interrelación dialéctica que permite, tomando como objeto de estudio la Vida Cotidiana, dar cuenta de la relación entre la formación socio-económica y el devenir subjetivo.                  

•  Contar con la sistematización de los malestares de la cotidianidad a partir de la crítica de la Vida Cotidiana, y a través de la elaboración de los Indicadores Diagnósticos de Población, descentrando el lugar de la enfermedad.

•  Habilitar el ámbito de los ProCC.                                                               

•  Implementar un abordaje dirigido en general a toda la población, ya que en conjunto ésta participa de los aspectos hegemónicos de lo instituido no saludable.

•  Diseñar Programas que permitan responder con rigor a las necesidades de la población, desde el análisis de los malestares cotidianos y los micro procesos inherentes a ellos, y su actualización permanente.                          

•  Contar con un método grupal, el método de Grupo Formativo, que permite operar sobre los micro procesos a través de los cuales el Imaginario Social instituido se materializa en la subjetividad. Sostiene un modelo de aprendizaje que facilita los procesos de elaboración de lo que se ha normalizado potenciando el desarrollo del protagonismo personal-social para la resolución de los conflictos.      

•  Articular una determinada y específica función del rol de la coordinación acorde a los objetivos de transformación de los malestares de la cotidianidad. Esto conlleva un trabajo específico sobre los obstáculos epistemofílicos (es decir de las propias resistencias), ya que se han de cuestionar las categorías desde las que “estamos construidos/as".            

•  Redimensionar el papel profesional y el de la comunidad en la búsqueda de solución a los problemas planteados.                                              

 

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