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Crecer y ayudar a crecer hoy… ¿Ardua tarea?

Sobre el texto

Cada época histórica, cada modelo social y cultural favorece una determinada construcción de la subjetividad, un determinado funcionamiento psíquico, acorde con las necesidades de ese sistema para mantenerse y desarrollarse. Los valores, ideales, mandatos sociales de cada momento histórico, van conformando maneras de ser y pensar, van construyendo modalidades vinculares, estipulando lo que es significativo, lo permitido y lo no permitido, lo que tiene o no valor.

Es a través de mecanismos diversos (repetición, naturalización, eliminación de contradicciones, invisibilización del proceso socio-histórico, asignación de roles, etc.), cómo se van instituyendo significaciones y “verdades”, que intervendrán en la construcción de la subjetividad, los vínculos, las instituciones, etc.

Uno de los aspectos significativos en la propuesta del modelo social en el que vivimos ha sido la idea de ‘progreso’, y por esto se entiende “básicamente elcrecimiento económico, el aumento de la producción y la creación de un sistema productivo cada vez más eficiente. Por consiguiente, todas las cualidades humanas que están al servicio del ‘progreso’ son virtuosas y todas aquellas que lo impiden son ‘pecaminosas’”1. Desde ahí la competencia se convierte en lo esencial, y el individuo (no tanto la comunidad) en el centro de la vida social