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¿Y… si no vienen?

Sobre el texto

Entre los y las profesionales de Atención Primaria (AP) es frecuente que, cuando se habla de las actividades grupales, se escuchen frases como: “Estaría bien hacer grupos, pero es muy difícil mantenerlos”, “al final la gente no viene”, “por hacer lo del grupo se ha perdido toda la mañana de consulta”, “total, no sirven para nada”.

Sin embargo también se opina que son necesarias, incluso imprescindibles para la atención de la salud integral, que aportan una gran satisfacción personal y profesional… Y en la realidad cotidiana se concluye que no hay tiempo, ni recursos, ni formación específica para las actividades grupales. Las actividades grupales y comunitarias en AP acaban quedando en muchos casos en el terreno de lo reiteradamente pospuesto, o son vistas mayoritariamente por los y las profesionales como una utopía.

Frente a estas contradicciones podemos preguntarnos: ¿la vivencia de dificultad o de ineficacia de las actividades grupales en AP, es inevitable? Si la gente no viene o no se mantiene en un grupo que convocamos… ¿Implica que no era necesario? ¿Que debemos abandonar el proyecto? ¿Implica que hay que orientar estas actividades de otro modo? ¿Consideramos que es lo mismo demanda y necesidad? ¿Evaluamos esta cuestión en cada caso al diseñar un programa de educación para la salud grupal? ¿Existen también cuestiones de método que pueden facilitar o mejorar nuestras actividades grupales y comunitarias?